Nuestra espiritualidad es uno de los dones más ricos que nos dejó la Madre Marianne. Las Escrituras, la Eucaristía, el Oficio Divino, y los Ejercicios de San Ignacio fueron las fuentes de su fuerza y coraje. El evangelio, la celebración de la Eucaristía, la oración de la mañana y de la tarde de la Liturgia de las Horas, forman la base de la unión de las Hermanas con Dios. Sabemos que nuestra fidelidad al ministerio de la Doctrina Cristiana depende de que seamos mujeres de oración.
Como Hermanas de Nuestra Señora de la Doctrina Cristiana, María, madre de Jesús, es nuestra patrona. Como mujer y madre ella es modelo de un escuchar obediente y de una respuesta llena de fe a la llamada de Dios. Por esta razón, y porque nuestro espíritu es el del Verbo Encarnado, el día especial de celebración para la congregación es el 25 de marzo, fiesta de la Encarnación. En imitación a la respuesta de María al llamado de Dios en su vida, escojemos sus palabras en el momento de la encarnación como nuestro lema. "Yo soy la servidora del Señor; hágase en mí lo que has dicho." Lc 1:38

La Hna. Linda guía la procesión durante la dedicación del convento de Marydell
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La Hna. Doris guía la oración de la comunidad con un baile litúrgico durante una asamblea de comunidad. |
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Escultura de María hecha por la Hna. Lucilla

La ventana en la capilla del convento de Marydell tiene símbolos de la litanía de María.
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